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Lo que arrastra el viento. IN MEMORIAM

OBRAS MAESTRAS.
Imprescindibles.



 MANOLO TENA
21 de diciembre de 1951 – 4 de abril de 2016

Desnudo bajo las lluvias, un simple corazón
tan loco como el deseo, absurdo como el dolor
y tan inútil como una oración entre los restos del naufragio
la esperanza puede aún renacer, la vida empieza en cada amanecer
más triste que la tristeza, más amargo que hiel

Pasa un siglo, un minuto
y tanta desilusión
ácido como tus besos, veneno como tu amor
tu eres la reina , yo soy el bufón
y la partida ha terminado
aposté al color equivocado
el calendario en el principio del fin
esclavo de tu ausencia siempre
nacido para perderte
esclavo de tu ausencia siempre
nacido para perderte
estoy solo y a la deriva
te busco y tu ya no estás
caigo de nuevo en tu trampa
de ti no puedo escapar

Y voy de tu cuerpo a nunca
risa y desilusión
fue un sueño equivocado
¿cúal ha sido el error?
y me confundo también de canción
en mi espejo hay un extraño
y no es hoy , ni mañana , ni ayer
promesas rotas una y otra vez
oscuro como tu olvido
absurdo como el dolor
¿cuál ha sido el error?
¿cuál ha sido el error , el error , el error?
¿cuál ha sido el error, el error?
¿cuál ha sido el error , el error, el error?
¿cuál ha sido el error?




La disputa del Sacramento

Otra vez con nosotros RAFAEL Sanzio y, de nuevo, con un cuadro que no es cuadro, de múltiples personajes, algunos (bastantes, muchos) que deberíamos ir conociendo.
Aunque estaría bien comenzar por identificarlos.

LA DISPUTA DEL SACRAMENTO
pintado en 1509, antes de La escuela de Atenas, de la que constituye una especie de contrapunto.
Como la citada, también se encuentra en el Vaticano.


Lo que arrastra el viento. COMIENZO

OBRAS MAESTRAS.
Imprescindibles.

Para comenzar bien.
Pónganse de pie y disfruten.

Lo que arrastra el viento. El INVIERNO, que no llega

OBRAS MAESTRAS.
Imprescindibles.



Y aún más imprescindible todavía si uno está en 2º de Bachillerato y tiene que trabajar el siglo XIV ...


Pieter BRUEGHEL el Viejo, El triunfo de la muerte, 1562

y además está cerca, en Madrid, en el Museo del Prado. Allí lo podemos, lo deberíamos ver, contemplar, disfrutar... 
(pero ¿es que aún no lo hemos visto? seráposiblesemejantefechoría... yquéesperanustedesparahacerlascosasimportantesdelavida?)

Unos vídeos sobre esta obra maestra:





El triunfo de la muerte (Brueghel)





Y la audioguía del Museo del Prado de la obra: https://www.museodelprado.es/pradomedia/multimedia/el-triunfo-de-la-muerte/

Lo que arrastra el viento. HELADAS

OBRAS MAESTRAS.
Imprescindibles.


27 octubre 2013, muere LOU REED.
En su memoria. Para su recuerdo.

ROCK´N´ROLL, de su disco ROCK´N´ROLL ANIMAL, de 1974



Es, justa, precisa, rigurosamente eso, eso mismo, rock´n´roll... lo demás, será bueno, mejor quizás,pero otra cosa...

Lou Reed: El amante de la belleza venenosa

Hijo de Nueva York, fascinado por la delincuencia juvenil de su barrio natal, Brooklyn, Lou Reed se convirtió a los 24 años en alma mater de los tardíamente reconocidos The Velvet Underground, cuyo timón compartió, a veces a huesudos codazos, con uno de los artistas más cultos, iconoclastas y sublimes que ha dado el rock, John Cale, que finalmente abandonaría el barco saltando por la borda. Enardecidos por la rivalidad del galés y del neoyorquino por el liderazgo de la banda, la Velvet facturó dos primeros discos históricos: The Velvet Underground & Nico (1966) y White light / White heat (1967), donde Lou, un letrista de concisión narrativa, no exenta de metáforas tan herméticas como sublimes —estudiante de clases de literatura creativa impartida por el poeta beat paranoico Delmore Schwartz en la Universidad de Syracuse—, se erigió en el autor más decadente y mítico de los años sesenta, el más grande de los poetas nihilistas del rock a corazón abierto.

Cronista de la marginación y la neurosis urbana, Reed irrumpió literariamente en temas hasta entonces inéditos en un contexto rock: la falsa euforia y el horror de las drogas duras —Heroin, Waiting for the man, White light / White heat—, el atractivo del sadomasoquismo como sublimación última de la libido —Venus in furs—, y la decadencia espiritual de quienes viven aprisionados en el palpitante vientre de la gran ciudad —Run, run, run—. Fue poeta hedonista de venenosa belleza, voyeur moralista que escarbó hasta labrar una leyenda sórdida y convulsiva en torno al repelente gusano de la Gran Manzana, condensando en sus textos, en una especie de “telediario” plagado de zooms al estilo “prensa amarilla”, la cruel realidad de la sociedad estadounidense, entre los ambientes más exquisitos y sofisticados de la decadencia neoyorquina y el eco de los bajos fondos, a través de una composiciones notablemente emparentadas con el malditismo visionario de los poetas simbolistas franceses, Baudelaire especialmente, dotadas de un verbo hiriente próximo a la contundencia de la novela negra de Raymond Chandler. Por todo ello, con el paso del mundanal tiempo, Lou Reed llegaría a ser ejemplo de “la modernidad de los clásicos”, especialmente si nos remitimos a su obra creada en los años setenta —Transformer, Berlin (la más grande epopeya sadomasoquista de nuestro tiempo), Sally can’t dance y Coney Island baby—, discos donde la sofisticación literaria no es más que perfeccionismo narrativo sin fisuras, la aparente obviedad disfraza un cinismo mordaz, y el poeta esqueléticamente crucificado, estirando sus brazos picados, consigue arrancarse de cuajo el alfiler de vudú personificado en el fantasma del terciopelo subterráneo que le codifica para convertir el ennui en razón de sus creaciones más hermosas, tristes y lúcidas.

Quizá Lou Reed no fuera, como decía mi amigo Paco Peiro, de carne y hueso, pero, por Dios, es lo más cercano que ha existido para acompañarnos en la triste tarea de compartir nuestras miserias humanas. And I guess I just don't know.

Alberto MANZANO, ELPAIS, 27 octubre 2013

Lo que arrastra el viento. VERANO (ya historia; solo en el recuerdo, cada vez más difuso)

OBRAS MAESTRAS.
Imprescindibles.





BOLONIA,  una joya de playa dentro de una joya mayor,



Ver mapa más grande


con una duna, viva, en movimiento, cada día más grande, más inaccesible.

































Y el Atlántico; y al fondo, África.

Lo que arrastra el viento. INVIERNO

OBRAS MAESTRAS.
Imprescindibles.


13 de julio de 1793, París
 Jean-Paul MARAT, uno de los dirigentes de la Revolución, perteneciente al partido de los Cordeliers, editor de uno de los periódicos más influyentes y decisivos de ese periodo revolucionario, L´Ami du peuple, moría en su bañera asesinado por una seguidora del partido de los girondinos, Charlotte CORDAY.

Aquel que había escrito 'Las revoluciones empiezan por la palabra y terminan por la espada', terminaba acuchillado.

J.L DAVID, amigo personal, íntimo, del médico y político, apresuradamente, muy poco tiempo después del crimen, pintó el cuadro, una auténtica obra maestra de la pintura.


y abrió un tema y motivo para múltiples versiones posteriores.

Una especialmente curiosa y significativa, un giro de 180 grados, a la escena original:

P.J.A. BAUDRY, El asesinato de Marat/ Charlotte Corday, 1860


















y unas cuantas más:


J. ROQUES, 1794













J.J. WEERTS, 1880

S. REBULL














E. MUNCH, 1907
















Además, sobre el tema, un relato:




Descendió del coche en el lado opuesto de la calle, frente a la residencia de Marat. La luz comenzaba a bajar, especialmente en ese barrio oscurecido por altas casas y por estrechas calles. La portera, al principio, se negó a dejar entrar a la joven desconocida en el tribunal. A pesar de ello ésta insistió y llegó a subir algunos peldaños de la escalera bajo los gritos en vano de la portera. Con este ruido, el ama de llaves de Marat entreabrió la puerta, y negó la entrada en el apartamento a la extranjera. El sonoro altercado entre ambas mujeres, en el que una de ellas suplicaba que la dejaran hablar con el "Amigo del pueblo" y la otra se obstinaba en cerrar la puerta, llegó a oídos de Marat. Éste comprendió, por las entrecortadas explicaciones, que la visitante era la extranjera de quien había recibido dos cartas durante la jornada. Con un grito fuerte e imperativo, ordenó que la dejaran pasar.
Por celos o desconfianza, Albertine obedeció con repugnancia y entre gruñidos. Introdujo a la joven muchacha en la pequeña habitación donde se encontraba Marat y dejó, al retirarse, la puerta del pasillo entreabierta para oír la menor palabra o el menor movimiento del enfermo.
La habitación estaba escasamente iluminada. Marat estaba tomando un baño. En este descanso forzado por su cuerpo, no dejaba descansar su alma. Un tablero mal colocado, apoyado sobre la bañera, estaba cubierto con papeles, cartas abiertas y escritos comenzados. Sostenía en su mano derecha la pluma que la llegada de la extranjera había suspendido sobre la página. Esa hoja de papel era una carta a la Convención, para pedirle el juicio y la proscripción de los últimos Borbones tolerados en Francia. Junto a la bañera, un pesado tajo de roble, similar a un leño colocado de pie, tenía un escritorio de plomo del más grueso trabajo; fuente impura de donde habían emanado desde hacía tres años tantos delirios, tantas denuncias, tanta sangre. Marat, cubierto en su bañera por un paño sucio y manchado de tinta, no tenía fuera del agua más que la cabeza, los hombros, la cumbre del busto y el brazo derecho. Nada en las características de este hombre iba a ablandar la mirada de una mujer y a hacer vacilar el golpe. El cabello graso, rodeado por un pañuelo sucio, la frente huidiza, los ojos descarados, la perilla destacada, la boca inmensa y burlona, el pecho piloso, los miembros picados por la viruela, la piel lívida: tal era Marat.
Charlotte evitó detener su mirada sobre él, por miedo a traicionar el horror que le provocaba a su alma este asunto. De pie, bajando los ojos, las manos pendientes ante la bañera, espera a que Marat la interrogue sobre la situación en Normandía. Ella responde brevemente, dando a sus respuestas el sentido y el color susceptibles de halagar las presuntas disposiciones del demagogo. Él le pide a continuación los nombres de los diputados refugiados en Caen. Ella se los dicta. Él los escribe, luego, cuando ha terminado de escribir esos nombres: "¡Está bien!" dicho con el tono de un hombre seguro de su venganza, "¡en menos de ocho días irán todos a la guillotina!".
Con estas palabras, como si el alma de Charlotte hubiera estado esperando un último delito para convencerse de dar el golpe, toma de su seno un cuchillo y lo hunde hasta el mango con fuerza sobrenatural en el corazón de Marat. Charlotte retira con el mismo movimiento el cuchillo ensangrentado del cuerpo de la víctima, y deja que caiga a sus pies— "¡A mí, mi querida amiga!"—, y expiró bajo el golpe.


A. de LAMARTINE, Historia de los girondinos


y una recreación cinematográfica:







Trabajo realizado como proyecto fin de carrera por alumnos de la Universidad Francisco de Vitoria, de Madrid, en el título propio de cinematografía. 
Dirigido y escrito por Patricia Beleña.

Premiado a MEJOR DIRECTOR NOVEL en el certamen de cortometrajes Visualia 2011.

Lo que arrastra el viento. OTOÑO

OBRAS MAESTRAS. Imprescindibles.


El río, el nuestro.


Pero otro río, THE RIVER



y además, en directo y con subtíttulos.

Lo que arrastra el viento. El último día ... y ahora VERANO, por fin

OBRAS MAESTRAS. Imprescindibles.



Una fotografía





de una serie, SAHEL: FIN DEL CAMINO (1984-85)
un fotógrafo, Sebastiao SALGADO

Más que nunca, creo que la raza humana es única. Existen diferencias en el color, la lengua, la cultura y las oportunidades, pero los sentimientos y las reacciones de la gente son similares. Los seres humanos huyen de la guerra para escapar de la muerte, emigran con la esperanza de prosperidad, construyen nuevas vidas en tierras extranjeras, y se adaptan a situaciones extremas ...



En el Sahel, donde hace veinte años realizó esta obra de trágica grandeza, Sebastião Salgado cambió de profesión. Era economista, se hizo fotógrafo. Y cámara en mano, se lanzó al camino.



Anduvo mucho, por todas partes.


Alguna vez llegó a una mina abandonada, allá en lo hondo de la Guayana francesa, que ni cementerio tenía, porque ni los muertos habían querido quedarse.


Y encontró a un viejo, un sobreviviente, que seguía escarbando la arena en busca de oro. Sentado bajo un árbol más viejo que él, revolvía la batea.


Había venido hacía medio siglo, quién sabe de dónde.


—Mi mujer es muy linda –dijo.


Y mostró a Salgado una foto borrosa y rotosa.


—Me está esperando –dijo.

Ella tenía 20 años. Tenía 20 años desde hacía medio siglo, quién sabe dónde.


La historia viva de la mayoría de la humanidad es, también, una foto borrosa y rotosa.


Salgado le ha devuelto luz y plenitud. Una cámara consagrada al rescate de los olvidados: desde Sahel en adelante, Salgado ha hecho la crónica del naufragio universal. No se ha ocupado de los navegantes, sino de los náufragos, los arrojados por la borda en el viaje del mundo, que son mucho más numerosos. Ellos, los ignorados de siempre, vienen del mismo barco, y el artista quiere que se sepa: “No hay cámaras allí –dice–. Por eso voy”.






Nada que ver con el turismo de la miseria, las imágenes del infortunio ajeno que alimentan a la sociedad de consumo brindándole consuelos y coartadas. Salgado no fusila a los desamparados: les rinde homenaje. No fotografía a traición, desde lejos, disparando con teleobjetivo. Se mete en la realidad que elige, o que lo elige, su realidad del Sur, y la comparte. Fotografía desde cerca, desde adentro.


Alta belleza tiene su obra. La belleza, ¿maquilla el horror? ¿Miente el horror, para hacerlo digerible? “La belleza –dice el artista– proviene de las personas que encuentro. Ellas son las que me regalan esas imágenes.”

No hay maquillaje ni mentira: Salgado revela el secreto resplandor de la dignidad humana, que fulgura dentro de la oscuridad. La calidad estética de sus fotografías, nacida del respeto, celebra esa porfiada belleza de los condenados del mundo.



Aquella aventura iniciada en el Sahel continuó después en grandes obras, de largo aliento.


La más reciente es la que dedicó al tema de la emigración.


No son libres los caminos del éxodo humano.


En inmensas caravanas, marchan los fugitivos de la vida imposible. Viajan desde el sur hacia el norte y desde el sol naciente hacia el poniente;; vienen desde la orilla latinoamericana del Río Bravo, desde la orilla africana del mar Mediterráneo y desde otras orillas del oriente del mapa. Les han robado su lugar en el mundo, han sido despojados de sus trabajos y sus tierras.


Muchos huyen de las guerras, pero muchos más huyen de los precios de ruina y de los salarios de hambre. Abandonan sus suelos extenuados, sus bosques arrasados, sus ríos envenenados. Los desterrados de la globalización peregrinan inventando caminos, queriendo casa, golpeando puertas: las puertas que se abren, mágicamente, al paso del dinero, se cierran en sus narices. Expulsados, rechazados, prohibidos, millones de parias deambulan por el mundo.


En cuarenta países, durante varios años, Sebastião Salgado ha fotografiado esta tragedia de nuestro tiempo. Son trescientas imágenes. Y las trescientas imágenes de esta inmensa desventura humana caben, todas, en un segundo. Suma solamente un segundo toda la luz que ha entrado en la cámara, a lo largo de tantas fotografías: apenas una guiñada en los ojos del sol, no más que un instantito en la memoria del tiempo.


E. GALEANO



Aguanta la respiración y sumérgete en este libro, como quien se lanza a una piscina oscura. Toma aliento y enfréntate a estas fotografías formidables, que son una ventana despiadada a lo que ya sabemos pero nos empeñamos en ignorar, al reverso de lo que somos, a la zona en sombras de la vida.


Ánimo. Mantén la mirada en las láminas. Que no se diga que, viviendo en el privilegio como vives, ni siquiera eres capaz de soportar por unos instantes el dolor y la desazón del reconocimiento. Los privilegios son así. Embotan las conciencias y nos embriagan con la dulzura del olvido. Porque el privilegiado se empeña en vivir ignorante de su condición, sin recordar jamás que su abundancia se asienta en el desposeimiento de los otros. Así es que aguanta y mira.


Escuece. El reconocimiento escuece, desde luego. El comprobar una vez más que son hombres y mujeres como tú. Niños como los tuyos. Ahí están, con dos ojos, un corazón, una mente llena de miedos y de ambiciones de felicidad. Como la tuya. Perfectamente humanos aunque su envoltura exterior sea chocante. Aunque los perfiles de sus cuerpos padezcan una deformación grotesca. Son los estragos del sufrimiento. Tú, que sabes del dolor puesto que vives, imagina la cantidad incalculable de dolor que es necesaria para triturar así a una persona.


En realidad es una cuestión de geografía. Todo consiste en haber nacido en éste o en aquel lado de la tierra, por encima de un determinado paralelo o por debajo. Un puro azar genético, una lotería paritoria te ha convertido en lector de este libro y no en protagonista. Pero podías haber estado ahí, encerrado en los perfiles de la foto y en la miseria.


Son geografía, en fin, estas instantáneas pavorosas. Una geografía de pieles deshidratadas, cueros resquebrajados pero aún palpitantes. Geografía anatómica de cuerpos imposibles, con nalgas infantiles tan huesudas como un omóplato y omóplatos tan aguzados como el espinazo acorazado de un saurio prehistórico. Sí, parecen cuerpos imposibles, pero existen. Míralos bien: si te desasosiega contemplarlos es porque son reales. Y porque, aun antes de haber visto las fotos, sabías - y procurabas olvidarte - de su existencia. El reencuentro con lo oscuro siempre duele.


Pero no te confundas: las impecables fotos de Salgado no andan reclamando tu horror, no buscan un pasajero espasmo de conciencia, ni un vahído de culpabilidad narcisista e inútil. Las fotos de Salgado no van dirigidas a la emoción, sino al conocimiento. Hay que conocer la realidad, por dura que ésta sea, para poder actuar en consecuencia.


Porque se pueden hacer cosas, existe solución para este genocidio millonario, es posible luchar contra el espanto. Salgado lucha, por ejemplo, cuando dedica su inmensa sensibilidad fotográfica a retratar estos temas. Y los profesionales de Médicos sin Fronteras luchan desde su esfera sanitaria con toda sensatez y gran sentido práctico. Hay muchas formas de combatir la indignidad de la miseria. Desde exigir a nuestros gobernantes que aumenten la ayuda a los países subdesarrollados hasta impedir la destrucción de los sobrantes alimentarios, pasando por las aportaciones personales, de tiempo o de dinero, en cualquiera de las organizaciones de ayuda ya existentes. Por fortuna la Tierra está empequeñeciendo día a día. Hoy volamos de un hemisferio al otro en unas horas; viajamos mucho, nos vemos en la televisión, empezamos a conocernos mutuamente. Hoy los ojos de esos niños moribundos del Sahel te están mirando a tí, me están mirando a mí, pidiéndonos ayuda. Son de nuestra carne y nuestra sangre, colegas de este mundo pequeño, vecinos de vida ante los que hemos de sentirnos responsables. Escucha, lo único que puede perpetuar esta situación atroz es el olvido; el estremecerse momentáneamente ante las fotos para luego borrarlas de la memoria con diligente alivio. Este libro es una impresionante lección de geografía humana, y como tal hay que leerlo y aprenderlo. Estremezcámonos menos y recordemos.


Lección de Geografía, Rosa MONTERO
y una recopilación de mas fotos:



Lo que arrastra el viento. PRIMAVERA, dando paso al verano

OBRAS MAESTRAS. Imprescindibles.




En 1516, un pensador, poeta, juez y profesor de leyes, miembro del Consejo privado del rey de Inglaterra Enrique VIII y que posteriormente llegaría a ser Lord Canciller, publicó una obra de muy expresivo pero más extenso título, Libellus de optimo reipublicae status deque nova insula Vtopiae (Libro del estado ideal de una república en la nueva isla de Utopía)

En ella, se describía una sociedad en la que sus miembros habían conseguido construir una comunidad justa y feliz.

No era la primera vez que aparecían narraciones de mundos ideales y perfectos, capaces de corregir las insuficiencias y miserias del presente (¿cómo no recordar aquí la República de PLATÓN?), pero sí la primera ocasión en que surgía un término, un concepto.

T, MORO, el autor, bautizaba esa isla con un nombre, inventado y ficticio, probablemente obtenido con la combinación y mezcla de dos palabras derivadas de la lengua griega: ou y topos: UTOPÍA, la isla del No-Lugar. Pero bien pudiera ser igualmente, ya que el propio creador del término no daba cuenta de su génesis, que fuera una combinación de eu y topos, la isla del Buen-Lugar

Como fuera, esa Utopía dio origen a una fecunda corriente filosófico-literaria, manifestación del profundo anhelo humano de búsqueda de un mundo mejor, de perfección.

Y sin embargo, curiosa y dramáticamente, Moro era decapitado 29 años después, el 6 de julio de 1535, por orden del mismo rey con quien tan extensa e íntimamente había colaborado.

Pero si es posible imaginar y pensar en el mejor de los mundos posibles (afortunada expresión de otro filósofo), ¿no lo será pensar e imaginar el peor?





Era un día luminoso y frío de abril y los relojes daban las trece. Winston Smith, con la barbilla clavada en el pecho en su esfuerzo por burlar el molestísimo viento, se deslizó rápidamente por entre las puertas de cristal de las Casas de la Victoria, aunque no con la suficiente rapidez para evitar que una ráfaga polvorienta se colara con él.

El vestíbulo olía a legumbres cocidas y a esteras viejas. Al fondo, un cartel de colores, demasiado grande para hallarse en un interior, estaba pegado a la pared. Representaba sólo un enorme rostro de más de un metro de anchura: la cara de un hombre de unos cuarenta y cinco años con un gran bigote negro y facciones hermosas y endurecidas. Winston se dirigió hacia las escaleras. Era inútil intentar subir en el ascensor. No funcionaba con frecuencia y en esta época la corriente se cortaba durante las horas de día. Esto era parte de las restricciones con que se preparaba la Semana del Odio. Winston tenía que subir a un séptimo piso. Con sus treinta y nueve años y una úlcera de varices por encima del tobillo derecho, subió lentamente, descansando varias veces. En cada descansillo, frente a la puerta del ascensor, el cartelón del enorme rostro miraba desde el muro. Era uno de esos dibujos realizados de tal manera que los ojos le siguen a uno adondequiera que esté. EL GRAN HERMANO TE VIGILA, decían las palabras al pie.

Dentro del piso una voz llena leía una lista de números que tenían algo que ver con la producción de lingotes de hierro. La voz salía de una placa oblonga de metal, una especie de espejo empeñado, que formaba parte de la superficie de la pared situada a la derecha. Winston hizo funcionar su regulador y la voz disminuyó de volumen aunque las palabras seguían distinguiéndose. El instrumento (llamado telepantalla) podía ser amortiguado, pero no había manera de cerrarlo del todo. Winston fue hacia la ventana: una figura pequeña y frágil cuya delgadez resultaba realzada por el «mono» azul, uniforme del Partido. Tenía el cabello muy rubio, una cara sanguínea y la piel embastecida por un jabón malo, las romas hojas de afeitar y el frío de un invierno que acababa de terminar. Afuera, incluso a través de los ventanales cerrados, el mundo parecía frío. Calle abajo se formaban pequeños torbellinos de viento y polvo; los papeles rotos subían en espirales y, aunque el sol lucía y el cielo estaba intensamente azul, nada parecía tener color a no ser los carteles pegados por todas partes. La cara de los bigotes negros miraba desde todas las esquinas que dominaban la circulación. En la casa de enfrente había uno de estos cartelones. EL GRAN HERMANO TE VIGILA, decían las grandes letras, mientras los sombríos ojos miraban fijamente a los de Winston. En la calle, en línea vertical con aquél, había otro cartel roto por un pico, que flameaba espasmódicamente azotado por el viento, descubriendo y cubriendo alternativamente una sola palabra: INGSOC. A lo lejos, un autogiro pasaba entre los tejados, se quedaba un instante colgado en el aire y luego se lanzaba otra vez en un vuelo curvo. Era de la patrulla de policía encargada de vigilar a la gente a través de los balcones y ventanas. Sin embargo, las patrullas eran lo de menos. Lo que importaba verdaderamente era la Policía del Pensamiento.

A la espalda de Winston, la voz de la telepantalla seguía murmurando datos sobre el hierro y el cumplimiento del noveno Plan Trienal. La telepantalla recibía y transmitía simultáneamente. Cualquier sonido que hiciera Winston superior a un susurro, era captado por el aparato. Además, mientras permaneciera dentro del radio de visión de la placa de metal, podía ser visto a la vez que oído. Por supuesto, no había manera de saber si le contemplaban a uno en un momento dado. Lo único posible era figurarse la frecuencia y el plan que empleaba la Policía del Pensamiento para controlar un hilo privado. Incluso se concebía que los vigilaran a todos a la vez. Pero, desde luego, podían intervenir su línea de usted cada vez que se les antojara. Tenía usted que vivir - y en esto

el hábito se convertía en un instinto - con la seguridad de que cualquier sonido emitido por usted sería registrado y escuchado por alguien y que, excepto en la oscuridad, todos sus movimientos serían observados.

Winston se mantuvo de espaldas a la telepantalla. Así era más seguro; aunque, como él sabía muy bien, incluso una espalda podía ser reveladora. A un kilómetro de distancia, el Ministerio de la Verdad, donde trabajaba Winston, se elevaba inmenso y blanco sobre el sombrío paisaje. «Esto es Londres», pensó con una sensación vaga de disgusto; Londres, principal ciudad de la Franja aérea 1, que era a su vez la tercera de las provincias más pobladas de Oceanía. Trató de exprimirse de la memoria algún recuerdo infantil que le dijera si Londres había sido siempre así. ¿Hubo siempre estas vistas de decrépitas casas decimonónicas, con los costados revestidos de madera, las ventanas tapadas con cartón, los techos remendados con planchas de cinc acanalado y trozos sueltos de tapias de antiguos jardines? ¿Y los lugares bombardeados, cuyos restos de yeso y cemento revoloteaban pulverizados en el aire, y el césped amontonado, y los lugares donde las bombas habían abierto claros de mayor extensión y habían surgido en ellos sórdidas colonias de chozas de madera que parecían gallineros? Pero era inútil, no podía recordar: nada le quedaba de su infancia excepto una serie de cuadros brillantemente iluminados y sin fondo, que en su mayoría le resultaban ininteligibles.

El Ministerio de la Verdad - que en neolengua (La lengua oficial de Oceanía) se le llamaba el Minver - era diferente, hasta un extremo asombroso, de cualquier otro objeto que se presentara a la vista. Era una enorme estructura piramidal de cemento armado blanco y reluciente, que se elevaba, terraza tras terraza, a unos trescientos metros de altura. Desde donde Winston se hallaba, podían leerse, adheridas sobre su blanca fachada en letras de elegante forma, las tres consignas del Partido:

LA GUERRA ES LA PAZ

LA LIBERTAD ES LA ESCLAVITUD

LA IGNORANCIA ES LA FUERZA

George ORWELL, 1984


Lo que arrastra el viento. Invierno: ESPERANDO LOS FRÍOS

OBRAS MAESTRAS. Imprescindibles.




De una etapa del concurso.
Dos obras maestras bien distintas pero igualmente imprescindibles.




J.L. GEROME, Friné ante el Aeropago (1861)





NOTA: para poder ver la obra más de cerca, fijarse en el cuaderno de notas del jefe




TESTIGO DE CARGO





1957


Dirección: B. Wilder


Actores: Tyrone Power, Charles Laugthon, Marlene Dietrich...


basada en una obra teatral de Agatha Christie




Un armazón argumental imbatible escrito para el teatro por Agatha Christie y una descripción de personajes cálida e ingeniosa a cargo de Billy Wilder alumbraron en 1958 Testigo de cargo (Witness for the prosecution), un clásico del cine de suspense con la genialidad de un maestro de la comedia. (De una crítica de la película)




Solo un aspecto más a destacar: al comienzo de la película se nos aconseja, más aún, se nos ruega no desvelar a nadie que no la haya visto el final de la misma. Hagámosle caso al ruego y, sobre todo, disfrutemos del colosal Laugthon.

Lo que arrastra el viento. INVIERNO

OBRAS MAESTRAS. Imprescindibles.

Un poema.




ÍTACA

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.

No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas.

K. KAVAFIS
(Traducción: P. Bádenas de la Peña )



y ese poema musicado:
L. LLACH


Lo que arrastra el viento. Para JAVITÓTELES

... y su alter ego.

OBRAS MAESTRAS. Imprescindibles



De la portada de un libro de texto de Filosofía



C.D. FRIEDRICH, Caminante sobre el mar de nubes, 1818




Aunque hay más obras maestras de este enorme pintor.
Van tres:







Abadía en el robledal, 1810



La tenemos aquí mismo, a la derecha, en la Naturaleza imitando al arte, con el empeño de la naturaleza esteparia por imitar a las obras maestras de la pintura.




El cazador en el bosque, 1818































Hombre y mujer contemplando la luna, 1824












Solo espero que el interés por la obra no fuera solo para perder una clase.

Lo que arrastra el viento. COMIENZO 2011/12

OBRAS MAESTRAS. Imprescindibles.



Una canción, más que una canción.

Like a rolling stone
BOB DYLAN


Once upon a time you dressed so fine
You threw the bums a dime in your prime, didn't you?
People'd call, say, "Beware doll, you're bound to fall"
You thought they were all kiddin' you
You used to laugh about
Everybody that was hangin' out
Now you don't talk so loud
Now you don't seem so proud
About having to be scrounging for your next meal.

How does it feel
How does it feel
To be without a home
Like a complete unknown
Like a rolling stone?

You've gone to the finest school all right, Miss Lonely
But you know you only used to get juiced in it
And nobody has ever taught you how to live on the street
And now you find out you're gonna have to get used to it
You said you'd never compromise
With the mystery tramp, but now you realize
He's not selling any alibis
As you stare into the vacuum of his eyes
And ask him do you want to make a deal?

How does it feel
How does it feel
To be on your own
With no direction home
Like a complete unknown
Like a rolling stone?

You never turned around to see the frowns on the jugglers and the clowns
When they all come down and did tricks for you
You never understood that it ain't no good
You shouldn't let other people get your kicks for you
You used to ride on the chrome horse with your diplomat
Who carried on his shoulder a Siamese cat
Ain't it hard when you discover that
He really wasn't where it's at
After he took from you everything he could steal.

How does it feel
How does it feel
To be on your own
With no direction home
Like a complete unknown
Like a rolling stone?

Princess on the steeple and all the pretty people
They're drinkin', thinkin' that they got it made
Exchanging all kinds of precious gifts and things
But you'd better lift your diamond ring, you'd better pawn it babe
You used to be so amused
At Napoleon in rags and the language that he used
Go to him now, he calls you, you can't refuse
When you got nothing, you got nothing to lose
You're invisible now, you got no secrets to conceal.

How does it feel
How does it feel
To be on your own
With no direction home
Like a complete unknown
Like a rolling stone?-





No obstante, si fuera posible mejorar lo perfecto, yo me quedo con la versión en directo del concierto de despedida de The Band, en 1976.

Lo que arrastra el viento. VERANO

OBRAS MAESTRAS. Imprescindibles,oiga





Una, natural, que se puede visitar:

En Villaverde de Guadalimar, la PIEDRA del CAMBRÓN.



1552 metros de altura con un altozano de más de 700 metros entre los que discurre el límite entre Andalucía y Castilla La Mancha, entre las provincias de Albacete y Jaén.



En cada uno de los dos extremos de la peña, un puesto, una caseta de observación forestal; uno perteneciente a Albacete, el otro a Jaén.



En la foto se debería poder observar el extremo y el puesto albaceteños.









Es posible subir a la cumbre y desde esas alturas se pueden contemplar las provincias de Albacete, Jaén, Ciudad Real y Granada.







Información sobre la ruta de subida a la Piedra, en este enlace:



http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=1221181

Lo que arrastra el viento. FINAL DE CURSO

OBRAS MAESTRAS. Imprescindibles,oiga


La película que teníamos que haber visto, y disfrutado, para terminar debidamente y como se merece un curso como éste.
Pero que, en cualquier momento, podéis, y seguramente debéis, compensar esa carencia, esa falta; imperdonable, sin duda.

Una historia espléndida pero sobre todo una colosal forma de narrarla.


Título original: PATHS OF GLORY
EE.UU, 1957
Dirección. S. Kubrick
Guión: S. Kubrick, C. Willingham, J. Thompson (basado en una novela de H. Cobb)
Reparto: Kirk Douglas, Ralph Meeker, Adolphe Menjou, George MacReady, Wayne Morris







Prohibida, censurada en España; no se estrenó hasta 1986.

Lo que arrastra el viento. PRIMAVERA

OBRAS MAESTRAS. Imprescindibles,oiga





De una etapa del concurso...






LAOCOONTE Y SUS HIJOS



Una obra del periodo helenístico, realizada alrededor de los años 50 del siglo I d.C. por tres autores de la escuela de Rodas: Agesandro, Polidoro y Atenodoro.

La obra original era de bronce y ésta, la que se conserva actualmente, es una reconstrucción en mármol.
Se encuentra en el Museo Vaticano.



Laocconte y Sus Hijos


Lo que arrastra el viento. AVISADORES DEL FUEGO

OBRAS MAESTRAS. Imprescindibles,oiga




PRIMO LEVI, Trilogía de Auschwitz

«Tuve la suerte de no ser deportado a Auschwitz hasta 1944, y después de que el gobierno alemán hubiera decidido, a causa de la escasez creciente de mano de obra, prolongar la vida media de los prisioneros que iba a eliminar». Así comienza Si esto es un hombre, libro que inaugura la trilogía que Primo Levi dedicó a los campos de exterminio. Crónica del horror cotidiano, el libro describe en el lenguaje mesurado y sobrio del testigo la espera de la nada, la privación cotidiana, el olvido de la condición humana de los prisioneros. Completan la Trilogía de Auschwitz dos obras posteriores: La tregua (1963), relato picaresco de las tribulaciones de un grupo de italianos, liberados de los campos nazis, que recorren durante meses los caminos de Europa central en compañía del Ejército Rojo, y Los hundidos y los salvados (1986), un ensayo en el que Primo Levi trata de comprender, a partir del ejemplo de los campos nazis, las condiciones y circunstancias que permiten la degradación del ser humano. (resumen de la obra, casadellibro.es)



Primo Levi reconoce una autoridad al testigo a la hora de enunciar la verdad en cualquier orden que sea. ¿De dónde le viene ese autoridad ?. No desde luego de que sepa más, ni de que sea mejor, sino sencillamente de que ha experimentado el lado oculto de la realidad, ese lado al que hasta ahora nadie daba importancia porque pensábamos que era una parte natural, inevitable e ineludible de la realidad: el sufrimiento. Un historiador del arte, un arqueólogo puede contar maravillas sobre las pirámides de Egipto. Valorará su novedad, el genio que la creó, los logros en técnica y arte que supuso su creación, pero sólo quien acarreó las piedras y levantó los sillares y vio cómo morían de agotamiento los que allí trabajaban, sólo ese tendrá la llave de la verdad de las pirámides.
(…) Levi pone un tope a la calidad de su testimonio. No puede desvelar toda la verdad, todo el horror vivido, porque ese es el secreto de los que han bajado al infierno y no han vuelto. Pero lo que dicen es vital para comprende lo que allí ocurrió y también para hacer elocuente el silencio de los que no pueden hablar.
(…) En el odio nazi no hay racionalidad: es un odio que no está en nosotros, está fuera del hombre, es un fruto venenoso nacido del tronco funesto del fascismo, pero está fuera y más allá del propio fascismo. No podemos comprenderlo, pero podemos y debemos conocer (él dice comprender) dónde nace y estar en guardia. Si comprender es imposible, conocer es necesario, porque lo sucedido puede volver a suceder, las conciencias pueden ser seducidas y obnubiladas de nuevo: las nuestras también” (Levi, 1987, 208).
No podemos comprenderlo porque eso sería como justificarlo, pero debemos conocerlo. ¿Qué está queriendo decir?. Entiende por “comprender” aducir causas que expliquen adecuadamente lo ocurrido o, más exactamente, que la explicación que demos del proyecto nazi detecte una causa final capaz de convencernos de que para conseguir ese objetivo había que poner en marcha toda esa fábrica de muerte. (…)Pero que no podamos comprenderlo no significa que no podamos y debamos hablar de ello. Podemos conocer cómo ocurrió y sacar consecuencias muy ilustrativas “para un estudio sereno de algunos aspectos del alma humana”, como dice Levi (Levi, 1987)
Hubo, efectivamente, sagaces “avisadores del fuego” que supieron leer en su tiempo la catástrofe que se avecinaba, pero ni siquiera ellos pudieron pensar lo que ocurrió. Lo que ocurrió fue impensado e impensable y cuando lo impensable ocurre se convierte en lo que da que pensar. Auschwitz es un laboratorio del mal y su importancia consiste en que ahí podemos descubrir aspectos del mal que actúan en otras muchas circunstancias pero disimuladamente. (REYES MATE, Primo levi, el testigo, artículo publicado en el Instituto de Filosofía del Centro Superior de Investigaciones Científicas)


Desde aquí puedes acceder al artículo completo y a un apéndice de la primera de las obras escrito por el mismo Levi en 1976. Lo tenemos en PARA SABER aún MÁS.


Y además, Si esto es un hombre, la obra completa en este enlace:



Y una cosa más: una pintora española, Sofía GANDARIAS, que en el año 2000 pinta la serie Primo Levi: la memoria.

Dos cuadros de esa serie, el primero y el último:




Llegada a Auschwitz














El vacío

La serie completa en su página: http://gandarias.es/sr_primolevi/primolevi_es.html

Lo que arrastra el viento. IN MEMORIAM

OBRAS MAESTRAS. Imprescindibles,oiga




De una obra enorme, dos recordatorios:







Alejandra mata a su padre y luego se quema viva. Este final trágico y desolador ocurre envuelto en misteriosas circunstancias: nadie conocía la verdadera personalidad de esa mujer, enigmática y triste; ni siquiera Martín, con el que acababa de vivir una intensa y tortuosa historia de amor, iniciada en el parque Lezama de Buenos Aires. El descubrimiento de un alucinado Informe sobre ciegos, escrito por su padre, echará luz sobre el caso. Este tenebroso análisis de un universo familiar constituye una reflexión sobre la grandeza y decadencia de la sociedad argentina y es uno de los titulos más representativos de la narrativa latinoamericana del siglo XX (De la contraportada de una edición de la obra)







Hay días en que me levanto con una esperanza demencial, momentos en los que siento que las posibilidades de una vida más humana están al alcance de nuestras manos. Éste es uno de esos días.
Y entonces, me he puesto a escribir casi a tientas en la madrugada, con urgencia, como quien saliera a la calle a pedir ayuda ante la amenaza de un incendio, o como un barco que, a punto de desaparecer, hiciera una última y ferviente seña a un puerto que sabe cercano pero ensordecido por el ruido de la ciudad y por la cantidad de letreros que enturbian la mirada
. (Primeras líneas de la obra)







Solo recordar, para terminar, que presidió La Comisión Nacional sobre la desaparición de personas, encargada de investigar las violaciones de los derechos humanos ocurridos en Argentina durante la dictadura militar de entre los años 1976 y 1983.
La investigación concluyó con el informe NUNCA MÁS, conocido como INFORME SABATO, donde se determina que el número provisional, siempre provisional, de desaparecidos y muertos durante esa dictadura fue de 8960.